miércoles, 25 de octubre de 2017

Cuando no estoy dormida
sueño contigo, sueño sin suelo,
en un cuarto sin puerta.

El espacio de
tu ausencia se arruga;
se vuelve accordion,
grita agrio, suena lejos.

Aguerrida arraigada noche dura,
la parto en dos, te doy la mitad,
lo que te regalo no es igual a todo lo demás.

Me tapo el pecho para esconder latidos.

Mis pasos cautivos van sonámbulos
sobre el cielo del inquilino del piso de abajo,
se vuelven rancios sobre este tu viejo lugar.

Mis miedos cobardes se fueron a esconder
de estos sueños que camino sin suelas.



-Viena

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