La palabra muerdes su sonido rasguñas
Me rasco la razón
Reprochándo al pensamiento
sus salidas a la nada
regresar a la tierra y no germinar
Esa lapida como único monumento a mi vida
Palabras, eco de mi existencia
Mansuleo de mis recuerdos
Yo, melancolía constructiva
Creatura hermosa con fecha de caducidad
Te regalo flores arranadas de la tela de mi vestido
Maduro para volver a ser niña
Tu, casualidad pervertida y vivencias rancias
Artesano sin materia ni cincel
Me regalas tu preludio personal
que ningún instrumento toca
Bebes la felicidad en botellas
Esto, nuestro cuerpo muerto enfermo en agonía sin vida
Idioma errante y sol enemigo pasión sobre huesos
Nos da compañía en soledad para guardar todo lo que esta de más
Se revuelca en fluidos prematuros que no llegan a ser verso
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